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La creatina es una sustancia química, en forma de aminoácidos (metionina, arginina y glicina), que se encuentra de forma natural como fosfocreatina en los músculos del cuerpo y en el cerebro y que se usa para producir energía. Se obtiene a través de las carnes rojas y el marisco, aunque el hígado, el páncreas y los riñones producen cerca de 1 gramo de esta sustancia al día.
Esta cantidad resulta insuficiente si una persona quiere mejorar el rendimiento a la hora de hacer ejercicio de alta intensidad y ganar masa muscular. De ahí que en la actualidad se haya popularizado su consumo entre la gente como suplemento artificial que se administra por vía oral. Su ingesta aumenta las reservas de creatina y favorece la producción del ATP, la molécula que favorece el progreso físico.
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Álvaro Hermida
En este sentido, la creatina también reduce los efectos de la deshidratación, los calambres musculares, la fatiga y la recuperación posterior tras la realización de la actividad física y previene las lesiones en los músculos, huesos, ligamentos, tendones y nervios. Por eso, resulta muy útil para los atletas de élite y deportistas en general, según los datos aportados por Mayo Clinic.
Sus múltiples beneficios tienen también efectos positivos para la memoria y la salud cerebral, sobre todo en determinados trastornos neurodegenerativos como el alzhéimer, así como en afecciones neuromusculares e insuficiencias cardíacas congestivas. Pero no solo eso, sino que también ha sido testada científicamente para tratar la diabetes, la esclerosis múltiple, el párkinson, la depresión, la osteoartritis, la fibromialgia y el envejecimiento de la piel.
La creatina ayuda a mejorar el rendimiento a la hora de hacer ejercicio y ganar masa muscular y en determinados trastornos neurodegenerativos
En cuanto a la cantidad recomendada, la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN por sus siglas en inglés) estableció que se puede llevar a cabo una suplementación segura a corto y largo plazo de hasta 30 gramos al día durante 5 años en individuos sanos. No es recomendable para personas con trastornos renales, puesto que puede empeorar la patología.